Pequeñas huellas que ayudan al medio ambiente

Lucila Bognanni – noticias@prioridadesweb.com

La huella es un problema para el medio ambiente. Consiste en los alimentos que no comemos y tiramos a la basura. Cuando desechamos, se contaminan los contenedores y además se generan gases que impactan en la atmosfera e influyen en el cambio climático.

Campaña de Think. Eat.Save. Aporta Google.
Campaña de Think. Eat.Save. Aporta Google.

“La alimentación es un fenómeno complejo que integra necesariamente las dimensiones biológicas y culturales, que requieren un abordaje multidimensional, que visualice el estudio de la alimentación en el marco de una cultura. Es decir que la alimentación es parte cotidiana de nuestra educación y aprendizaje”. Señaló la Nutricionista Natalia Basso, miembro de la FAO Argentina.

Cada año se desperdician 1,300 billones de toneladas de alimentos en el mundo. Aproximadamente hay un 30% de productos comestibles que se producen para ser desechados. Sí este desperdicio se evitará, 870 millones de personas podrían tener un plato de alimento, en este instante, en la mesa. Tirar comida, no sólo es el dolor que siente uno mismo por lo que desperdicia, sino que se vuelve contribuyente a la contaminación del medio ambiente.

La comida que desperdiciamos pasa por un proceso antes de convertirse en basura y crea gases de efecto invernadero. Los productores de alimentos, necesitan a la hora de producir agua, energía, tierras cultivables y demás recursos naturales. El 54% del desperdicio alimenticio se produce en las etapas de producción, el 46% restante ocurre en las etapas de procesamiento, distribución y consumo.

Asociaciones mundiales como SAVE FOOD y Piensa, Aliméntate, Ahorra utilizan el término “Huella Alimentaria” para crear conciencia de lo que se desecha. “El término es un indicador para medir el impacto ambiental, que significa las perdidas y desperdicios de alimentos” sostiene Silvina Ferreyra, representante de la FAOAR (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura Argentina).

La cantidad que se despilfarra es alarmante. Natalia Basso afirmó que el verdadero cambio de hábitos y prácticas se produce desde el corazón cuando uno experimenta emociones intensas.

Muchos de los alimentos que se tiran, todavía son aptos para el consumo humano.

¿Qué hacer al respecto?

Para que este mensaje llegue a los ciudadanos, se debe conocer del tema. Para crear consciencia se tiene que “brindar información detallada sobre la problemática en medios de comunicación adecuados” reiteró la Nutricionista. “Por eso una de las estrategias que vale destacar y muy recomendable es organizar eventos donde las personas participen de la recuperación de alimentos que se hubieran desperdiciado, y vean que estos son perfectamente aptos” agregó.

Silvina Ferreyra adicionó “que la sensibilización de la población es fundamental para lograr conciencia y luego le sigue el cambio de hábitos.”

La FAO Argentina está comprometida en el trabajo conjunto en las distintas etapas  de la cadena para producir mejor, reducir, reciclar y reutilizar.

Colaborar como voluntario en los Bancos de Alimentos, es otro ejemplo para inculcar en la sociedad esta idea de la huella alimentaria. “Se puede ofrecer ayuda a estas ONG de forma particular, como grupo de amigos o incluso como parte de programa de RSE en Empresas” detalló La Licenciada Basso en la entrevista, asimismo dio como ejemplo la labor de un movimiento llamado DISCO SOPA.

DISCO SOPA es una organización no gubernamental de España, que tiene como lema “Tu basura es tesoro”. Esta ONG se encarga de reciclar la basura que tiran los consumidores de hogares, comercios, fast food y restaurantes y luego la redistribuyen y organizan comidas populares para aquellos que no tienen para comer.

Argentina Alimentaria

En Junio de 2003 fue creada la Red Argentina de Bancos de Alimentos para potenciar el trabajo conjunto y fortalecer las herramientas que cada uno posee con el objetivo de reducir el hambre y mejorar la situación nutricional en el País.

En Argentina también migraron estas organizaciones con el fin de alimentar a aquella población hambrienta. El Banco Alimentario de la Plata apareció en el año 2000 como el primer banco de alimentos del país. “Surge a través de un médico llamado Luis Sisto, que viajó a Italia y conoció el modelo de los bancos de alimentos italianos y lo trajo a nuestro país” comentó Prensa de Banco Alimentario La Plata.

“El propósito siempre fue el de disminuir el hambre en la región y recuperar alimentos que no son comercializables, pero si aptos para el consumo humano” concluyó. La organización afirmó que los objetivos se están cumpliendo, ya que lograron firmar convenio de recupero de alimentos con las principales cadenas de supermercados de la zona, y además, están colaborando con más de 86 instituciones beneficiarias como comedores, copas de leches y otras de la región.

¿Cuál es la principal actividad? “Nuestra principal actividad es redimir  los alimentos no comercializables pero aptos para el consumo humano; entrega de alimentos a instituciones que brindan servicios alimentarios a personas que no pueden acceder a una alimentación completa por sus propios medios; colecta de alimentos en eventos, ya sean maratones o exposiciones, y en supermercados de alrededores”

El Banco Alimentario de La Plata brinda talleres de manipulación de alimentos. El propósito de estos es enseñar sobre la prevención de ETAs (enfermedades transmitidas por los alimentos). Por día, la organización contribuye junto a otras instituciones a alimentar 11 mil personas. “Entregamos mensualmente el 30% de lo que dichas instituciones requieren para ofrecer el servicio diario de productos nutricionales, ya sea desayuno, almuerzo, merienda o cena” concluyó Banco Alimentario de La Plata.

La misión de la organización es disminuir el hambre, la desnutrición y las malas prácticas alimentarias en la región, pero además son grandes contribuyentes con el medio ambiente, ya que el recupero de alimentos disminuye la basura y  el gasto económico de los recursos como agua y energía.

Hay muchas formas de concientizar para reducir la huella alimentaria. Contribuir con los comedores comunitarios es una, y la otra es impulsar a la comunidad a crear sus propias huertas.

“Es bueno invitar a las personas a medir su huella que desperdicia en el hogar, incluso mostrarles cuánto dinero han tirado a la basura” explicó Natalia Basso. En la página del ministerio de agronomía se público una guía que brinda al consumidor como reducir su propia huella. De esta manera se crea una valorización en la alimentación.