Compostaje e innovación para reducir la basura

m.alderetevega@prioridadesweb.com

El problema de la basura afecta en gran medida a la Ciudad de Buenos Aires. Desde los contenedores hasta la separación de los residuos, se desarrollaron varias alternativas para paliar el problema pero sin embargo sigue siendo un fuerte dolor de cabeza para aquellos que habitan y transitan la Ciudad. Este mismo problema se traslada principalmente al Conurbano y en menor medida al resto de la provincia y al país. Desde varios blogs, portales y demás redes sociales se impulsan diferentes medidas “verdes” caseras para aprovechar al máximo los desechos de todos los días y ayudar a que la basura no siga avanzando agigantadamente. Una de estas medidas es la idea del compostaje.

El compostaje se podría definir como la forma de reciclaje más básica.  En esta técnica,  no se realizan objetos nuevos a partir de la reutilización de otros materiales, como por ejemplo con el reciclaje de objetos de vidrio o de papel. Lo que se logra mediante la técnica del compost es abono y tierra fértil mediante el reciclado de residuos orgánicos.

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Se estima que el 90% de los residuos que se desechan son orgánicos, es decir, son de descomposición lenta a rápida y pueden degradarse hasta mezclarse solublemente con la tierra. Lo que busca el compostaje es que los residuos que se envían a los basurales se reduzcan y así, mediante la separación de residuos, el material orgánico pueda volver a su lugar de origen.

El compostaje brinda una tierra de gran calidad, que puede servir o bien de abono para otras plantas o para sembrar alimentos, dado que contiene muchos nutrientes. Para realizar un buen compostaje, es necesario utilizar materiales orgánicos de lenta y rápida descomposición.  Los materiales de descomposición rápida son las hojas frescas, los restos de pasto y malezas jóvenes mientras que los de descomposición lenta son: pedazos de fruta y verdura, bolsitas de té y restos de café, flores viejas, paja, hojas de otoño, ramas podadas, cáscara de huevo y frutos secos, pelos y huesos de frutos, como el carozo de la aceituna. El secreto del compostaje es incorporar estos elementos de manera triturada y lo más limpia posible, especialmente los de descomposición lenta.

La técnica del compostaje ya se está realizando en escuelas y en hogares. Es una buena medida para incentivar el reciclaje y la reducción de los residuos. No sólo Argentina está incursionando en esta técnica sino que se está replicando por todo el globo. Incluso, varios países en el lado oriente están perfeccionando esta idea del compostaje y han logrado resultados más que positivos.  Uno de estos países es Israel.  La compañía israelí “Homebiogas” desarrolló un dispositivo  que convierte a la basura orgánica a gas. A pesar que este sistema de conversión no es de todo nuevo, la novedad que trae dicha compañía es que este dispositivo se puede instalar en el hogar en pocas horas. La finalidad de esta innovación es poder reducir la cantidad de basura desechada, debido a que de un kilogramo de residuos se puede extraer 200 litros de gas, que permite cocinar por una hora a temperaturas elevadas.

En definitiva, no se sabe con certeza si la innovación israelí puede desembarcar en Argentina. No obstante, las nuevas ideas serán siempre bienvenidas para que el problema de la basura sea cada vez menor.